Las Arribes de Duero, un paisaje agreste y extremo situado al Noroeste de la península, hace frontera natural con Portugal, donde parece detenerse el tiempo, un lugar para el descanso y el relax, el mejor ruido es el silencio, el mejor alboroto el aleteo de los pajaros de infinita variedad, como el cuervo, el aguila imperial, el buitre, los halcones y demás aves del lugar.

El tiempo acompaña en la visita de este Parque Natural de la Arribes, según contaron las gentes del lugar pocas veces llueve, aunque hay que reconocer que el frío es bastante intenso apenas unos grados sobre cero nos acompañaron durante todo el día, para bajar de cero durante la noche.

Pereña de la Ribera es uno de esos pueblos de España donde han sabido obtener y explotar el recurso natural sin perjudicarlo, un pueblo fantasma en esta época del año apenas 200 vecinos pasan el duro invierno por estas tierras donde la hospitalidad y la amabilidad se hacen patentes al turista que viene de fuera.

Hasta aquí mi crónica de la Arribes, un lugar recomendado para pasar un día de otoño, con el hombre del GPS.